Muchísimas son las cosas/que nuestra madre Natura/hace con mucha ternura./
Más aún, las hace hermosas./Por lo mismo, es tan celosa/ de nuestra eterna inconsciencia,/
que hasta pierde la paciencia/con tanta locura humana,/
y en su lenguaje proclama/su furia, con inclemencias.

(del Maestro Merardo)

lunes, 23 de octubre de 2017

LES INCONDUITES SEXUELLES




En medio de turbias aguas políticas internacionales, y con motivo de las acusaciones de acoso sexual en contra del multimillonario norteamericano Harvey Weinstein, aquí en Montréal se ha desatado una verdadera epidemia de imputaciones a diversos personeros de la política, los medios de comunicación y otros.

Mujeres – en su mayoría, porque también hay gays entre los acusados - que habían guardado silencio por años de su abuso sexual decidieron abrir la caja de pandora.

Al parecer, con más moral que Weinstein, entre los Québécois imputados, algunos han renunciado a sus puestos, otros han decidido poner término a su carrera profesional, otros han retirado su candidatura a la alcaldía de Montréal, etc.

Como quiera que sea, es singular este aspecto del Poder – económico, administrativo o de “prestigio social” – que crea la pulsión malsana de atropellar la dignidad de las personas, en este caso tocaciones y violaciones sexuales de hecho sin consentimiento.

Las mujeres nunca debieron permitir que les cambiaran las “Diosas” por “Dioses”. Tal vez aún están a tiempo.

Pese a todo, las mujeres que no han sido atacadas, pueden reírse de los idiotas acosadores que se pierden el incomparable placer adicional de la complicidad cuando existe el consentimiento.