Muchísimas son las cosas/que nuestra madre Natura/hace con mucha ternura./
Más aún, las hace hermosas./Por lo mismo, es tan celosa/ de nuestra eterna inconsciencia,/
que hasta pierde la paciencia/con tanta locura humana,/
y en su lenguaje proclama/su furia, con inclemencias.

(del Maestro Merardo)

jueves, 30 de julio de 2015

"...UN DESTINO QUE SÓLO PODEMOS SOÑAR..."


En el disco de los Voyager figurarían saludos en 60 lenguas humanas, el canto de una ballena, un ensayo sonoro sobre la evolución, 116 fotografías de la vida en la Tierra y 90 minutos de música de una maravillosa diversidad de culturas terrestres. Los técnicos calcularon que aquellos discos de oro podrían durar 1.000 millones de años.

En días de verano solemos caer en lecturas inesperadas. "Miles de Millones" de Carl Sagan, fue la mía. Sin duda, Sagan fue un excelente divulgador científico, y este libro lo ratifica una vez más. Conteniendo además el dramatismo de su propia muerte, como la de una estrella que va consumiendo todo su hidrógeno y explota como una supernova, expandiendo conocimientos en innumerables conferencias, vídeos, libros...

Carl Sagan, además de su labor científica y humanista, fue un Ser Humano que tuvo el privilegio de participar en el grupo de investigadores que crearon una de las aventuras humanas quizás la más extraordinaria de nuestra especie: enviar dos naves espaciales, Voyager 1 y 2, para salir del sistema solar y emprender un viaje "eterno" en el espacio interestelar, con una perspectiva de mil millones de años ( 1.000.000.000 ). Seguramente un tiempo en el cual nuestra propia especie humana se habrá extinguido.

Tal vez esas naves serán nuestras lápidas en el cementerio interestelar. Es aterrador pensarlo, pero a la vez fascinante...

Mi imaginación de actor viaja sin saber adonde y regresa sin saber tampoco si ha regresado a mi ser... Deambula... Y en ese instante, no sé si ella misma, mi imaginación, en un acto de autodefensa supongo, decidió abandonarme y adherirse a Voyager 1 y vivir junto a ella la aventura indescifrable...

¡Vuelve!, estuve a punto de gritarle, pero ya no me escuchaba... Me separaban de ella 18.000.000.000 de kilómetros...

Sin embargo, la esperaré en las noches como un fiel amante, y... quién sabe, tendremos encuentros furtivos... Tan íntimos que ni siquiera se enterará mi mujer ni siquiera mis nietos...

Juntos, mi imaginación y yo, tal vez descubriremos que somos inseparables.

Sí, y por qué no..., en cualquiera de esas noches aceptaré su incitación, y acompañaremos a la Voyager 1 en su viaje interestelar..., la fuga perfecta...

Mundaka, fines de Julio, 2015.