Muchísimas son las cosas/que nuestra madre Natura/hace con mucha ternura./
Más aún, las hace hermosas./Por lo mismo, es tan celosa/ de nuestra eterna inconsciencia,/
que hasta pierde la paciencia/con tanta locura humana,/
y en su lenguaje proclama/su furia, con inclemencias.

(del Maestro Merardo)

jueves, 18 de diciembre de 2014

LA DIGNIDAD HEROICA





Durante 10 años  mi familia y yo  fuimos acogidos generosamente en 1975 por la Revolución Cubana. 
Conocí en vivo y en directo la heroica resistencia del pueblo cubano. Y no era nada de fácil resistir con dignidad la agresión económica, política y militar ejercida por los gobiernos de los EEUU. 

Sin duda, esa moral revolucionaria – “pobres, pero dignos” - no se podría comprender sin la definitoria existencia de su líder, Fidel Castro., literalmente, un fenómeno social - o quizás aun de otra naturaleza –, lograba ser “masas” e individuo-líder al mismo tiempo. Esos eran los tiempos de la Revolución Cubana entre 1975 y 1985. La identificación pueblo revolucionario y líder revolucionario era tal, que se hacía difícil distinguir entre uno y otro.  

Durante los 10 años que viví en Cuba recibí – junto a mi familia - desde mi llegada , al igual que otros cientos de chilenos (además de numerosos latinoamericanos), todos los beneficios que la Revolución otorgaba a sus ciudadanos.
Como actor trabajé en 13 films cubanos y coproducciones. Algunos de esos films se convirtieron en un hito de la cinematografía cubana y latinoamericana.

No puedo por menos de alegrarme hoy al saber que la dignidad revolucionaria de Cuba ha triunfado sobre la tozudez reaccionaria de los gobiernos de los EEUU.

Y al mismo tiempo me alegro de haber convivido con esa gente cubana generosa, sencilla, de un carácter seductor, que no perdió nunca la brújula de su lucha.

En la apertura hacia la nueva etapa que Cuba viene abriendo desde hace ya un tiempo, estoy seguro que los líderes cubanos y su pueblo sabrán conservar su dignidad heroica de 50 años.